Ante un nuevo conflicto entre el
Gobierno Nacional y el Sindicato de Choferes de Camiones, en las últimas horas
de ayer, nos vimos sorprendidos con la noticia manifestada, en un canal de
cable, por el Sec. Gral. De la CGT, Hugo Moyano, el cuál a raíz de una denuncia
penal en su contra, decreta un paro nacional con movilización de camioneros,
que afecta a todo el transporte de nuestro país. Con el transcurrir de las
horas adhirieron la CTA y los ferroviarios entre otros.
Nuestra preocupación recae en la
magnitud de las acciones y por sobre todas las cosas, en las graves acusaciones
de ambas partes intervinientes, lejos de los caminos del diálogo y el consenso,
cerca de las amenazas y las desacreditaciones, dejando a un lado los criterios
de institucionalidad, siendo un medio de comunicación, el “canal” de mediación
entre funcionarios y dirigentes, abogando cada uno a la falta de madurez
política y conducción en determinadas actitudes que no sólo afecta a los
sectores interesados, sino a la ciudadanía en general.
Insistimos en la necesidad de
retomar el diálogo y racionalidad en los dichos y hechos, dejando los agravios
en las manifestaciones, sabiendo que con el abuso de las consideraciones o
valoraciones no se llega a nada. Cuando se habla de la falta de credibilidad y
soberbia por parte de los actores del conflicto, estas situaciones sólo
incrementan aún más esa sensación.
Nadie niega el valor o la
justificación del reclamo en la mejora salarial o en la quita de impuestos para
los trabajadores, sino que, negamos las formas del reclamo.
Uno de los puntos importantes en
esta protesta, es acerca del Impuesto a las ganancias, un impuesto que este
Gobierno mantiene con algunas modificaciones en nuestro país, que no sólo
afecta a los camioneros, sino a todos los trabajadores, a los de la Educación,
a los de la Salud como para mencionar tan sólo algunos, y que es necesario
discutir de una vez por todas de la necesidad de contar con tal impuesto en
este marco de realidad económica, reformulando este impuesto para que los que
más tienen, paguen y no sean los trabajadores y jubilados los que soporten esta
carga impositiva.
Ante la ausencia de la
Presidenta, quien adelantó su regreso, la inoperancia de los Ministros y
funcionarios a cargo del Ejecutivo, que en vez de poner cordura y tranquilidad
a la situación, se entremezclan en agresiones verbales fuera de los canales
institucionales democráticos.
Se habla de incumplimientos, de
extorsión y apretes, la verdad que a nuestro entender llegamos a un extremo más
que alarmante.
En el medio de este problema, se
encuentra el trabajador como principal perjudicado, porque todos hablan “en
nombre de los trabajadores” y se expone en esta significación un acto de
conflictividad innecesaria, desde el punto de vista institucional. El
Trabajador aparece como un “escudo” para decir, hacer, presionar y negociar. En
realidad estas palabras se alejan de las que sinceramente deben estar en el
marco de este conflicto de trabajadores y Gobierno, como ser la dignidad,
valores, progreso justicia y equidad. Tornándose esta situación en un acto de
mezquindad de unos pocos, perjudicándonos a muchos otros trabajadores.
Vivimos una crisis económica,
inflación oculta y cada día más alta en sus valores, pedimos a través de estas
líneas repensar las formas, seamos parte de una solución, basándonos en la
conciliación, utilicemos las herramientas que nos brinda nuestra querida
democracia.
A cada trabajador lo que merece,
a cada problema una solución, a cada demanda una propuesta, a cada emisor un
receptor, en síntesis pedimos diálogo.
Mesa de Conducción
JR "Sergio Karakachoff"
Santa Fe - Capital