Nuevamente
se vuelve a poner en boca de todos, a través de los medios nacionales, nuestro
viejo y conocido, hasta nuestros días, flagelo de la pobreza.
Lamentablemente, tenemos que reiterar que las
condiciones sociales no han mejorado y lejos están de mejorarse. Obviamente
nuestra intención es focalizarnos en nuestra realidad, cotidianidad, nuestros
días, nuestra Provincia, nuestra ciudad…
Sin dudas a la hora de escribir estas líneas,
nos manifestamos con mucha preocupación, porque nuestra realidad
socio-cultural, nos refleja que las grandes problemáticas, como la falta de
trabajo, de educación, de justicia y de la posibilidad de contar con una
vivienda digna, por parte de muchos de nuestros santafesinos, nos hace repensar
y asegurar en el concepto de lo que queremos expresar, que la falta de paz y
seguridad, el crecimiento de la pobreza, proviene de la ausencia de políticas
de Estado, tanto en el orden Municipal, Provincial y Nacional.
Vemos que muchas veces se actúa por reacción y
no como debería hacerse, elaborando un diagnóstico y actuando en consecuencia
para focalizar las acciones que verdaderamente resultan específicas para
brindar soluciones a los problemas de fondo de estas grandes problemáticas,
evitando las soluciones parciales o los bien llamados “parches”, que sólo hacen
prolongar en el tiempo las necesidades de cada uno de los habitantes de esta
provincia.
Cuando iniciamos este artículo, lo hacíamos en
referencia a medios nacionales, que hoy reaccionan, por el lamentable hecho de
violencia a un famoso ex jugador de fútbol, lo que hizo abrir los análisis en
los conceptos de seguridad, justicia, pobreza y por consecuencia la
distribución de la riqueza.
Se escuchan los reclamos de conocidos
personajes nacionales pidiendo paz y tranquilidad, también se escuchan pedidos
lamentables y repudiables para los tiempos q vivimos, como la pena de muerte.
No sólo eso, se actualiza el pedido de bajar la edad de imputabilidad a menores
y el famoso pedido de penas más duras y correctivas. Pero nuestra sociedad
santafesina, no esta exenta de estas palabras y a nuestro entender seguimos equivocándonos,
porque vemos que el árbol nos sigue tapando el bosque.
Como podemos pretender que no haya,
inseguridad, cuando vivimos inmersos en una sociedad en donde la mitad de la
población vive en la pobreza, donde nuestros jóvenes y los más chicos, conviven
con la droga, con la desesperanza, con la falta de trabajo y alejándose de la
escolaridad. Donde los mayores, padres de familia, subsisten con un plan social
o conviven con la frustración de no poder dar a sus hijos, una buena calidad de
vida, con vivienda, pagándole sus estudios, o conseguir trabajo mas allá de los
30 años que hoy en día cada vez es más difícil.
Como podemos pretender que estas personas, piensen
en una proyección a futuro, cuando no pueden llenar sus platos de comida y se
ven afectados por las determinaciones de políticas sociales que sólo hacen que
la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen sea cada vez más
grande.
Como podemos pretender, pedirle a aquellos que
se equivocan o hacen daño tomando malas decisiones, que sean o traten de ser
cada día mejores personas, que actúen con dignidad o respeten la vida, cuando
estos mismos se ven avasallados día a día, cuando no pueden contar con sus
necesidades básicas satisfechas, no tienen que comer, con qué vestirse, dónde
dormir…
No justificamos de ninguna manera, la violencia
o los actos delictivos, escudados por estas realidades, circunstancias o formas
de vida. Porque los delincuentes o asesinos deben ser juzgados, sólo ponemos en
la balanza todo los aspectos para hacer verdaderamente un análisis integral y
sin dejar de lado ninguna de las realidades.
Desde nuestra posición, de jóvenes involucrados
e interesados por nuestra sociedad, pretendemos de que una vez por todas se
tomen las medidas necesarias para palear esta situación, para que no veamos
nuestra generación mendigando o realizando trabajos ocasionales en ninguna de
las calles de nuestra ciudad, que tengan la posibilidad de conseguir un trabajo
estable, con salud, con vivienda digna, con educación, con proyectos de vida,
respetando la vida, viviendo en una sociedad integrada, sin diferencias, sin
resquemores, con objetivos comunes, aunando fuerzas, con decisiones políticas,
con programas, con ideas claras, con propuestas concretas de aquellos que
tienen la responsabilidad de llevar adelante los destinos de nuestra sociedad.
Dejando de lado las culpas de uno y de otros,
poniendo sinceridad y claridad en las acciones públicas, destinando los fondos
para cumplir con las necesidades, sin peleas entre nación y provincia, entre
provincia y municipios, entendiendo que el fin que deberían perseguir quienes
elegimos como nuestros representantes, tendría que ser la búsqueda del bien
común, en una sociedad tan heterogénea, privilegiando el máximo derecho del
cual gozamos todas y cada una de las personas, que es el de tener una vida
digna, sabiendo lo que esto conlleva y entendiendo que el único derecho que no
pierde es el de la vida, si no es así, pobre de nosotros…