Bonfatti
regresa esta semana de su gira por Emiratos Arabes y Kuwait con lapreocupación
de enfrascarse en las negociaciones por la reforma tributaria. Su
vicegobernador utilizó estos días para tender puentes con la oposición y no
quebrar el delicado escenario de armonía. En Rosario el debate por las playas
subterráneas sepultó algunos proyectos.
El vicegobernador Jorge Henn tuvo
esta semana --a cargo del Ejecutivo por el viaje del gobernador Antonio
Bonfatti--, una exposición pública inesperada. Pero más allá de las
circunstancias que lo llevaron a hablar con la prensa en varias oportunidades;
se encargó en todo momento de poner una lupa bien grande sobre el único acuerdo
importante que logró la gestión provincial con la oposición en la Legislatura. Henn
elogió en todos y cada uno de los reportajes la autorización para emitir Letras
para contraer deuda al corto plazo y hasta invirtió la carga de la prueba
cuando tuvo que tomar una decisión trascendente como fue la del retiro de dos
pliegos para cubrir cargos en la justicia que se dirigían a un fracaso seguro
en la Comisión
de Acuerdos: "Fue un gesto político", dijo el radical para
transformar lo que hubiera sido una estruendosa derrota en, por lo menos, una
actitud que puede tener mañana un correlato de parte de los opositores.
Sin embargo, en la instancia del
debate por la
Reforma Tributaria da la impresión de que no alcanzarán uno o
dos gestos. Por el contrario, la ausencia del gobernador en misión a los
Emiratos Arabes y Kuwait parece haber endurecido el lenguaje opositor del
peronismo. Esta semana el diputado nacional Omar Perotti redobló su apuesta al
reiterar que Bonfatti "tiene como tres gabinetes" para señalar lo que
a su criterio es "un excesivo gasto público". Enfrente se puso el
ministro de Gobierno Rubén Galassi que contraatacó señalando que "Perotti
se queja de todo. Si hubiésemos sido nosotros los que nacionalizábamos YPF se
hubiera quejado de que aumentábamos el gasto", dijo el funcionario
socialista y le pegó donde más duele. "Como ahora es un fanático
kirchnerista apoyó el tema a nivel nacional", disparó. El ex intendente de
Rafaela dijo que no iba a "responder agravios". Y agregó que en el
gobierno provincial "atacan en lugar de explicar por qué aumentan el gasto
de manera constante. Yo no me enojo con las personas, me enojo con los
temas", aseguró.
La batalla siguió por el lado de
Hermes Binner que apenas asumió la presidencia del Partido Socialista a nivel
nacional, en reemplazo de Rubén Giustiniani; lanzó sus dardos contra el
gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Binner dijo que la Nación tiene problemas de
caja y que esa situación hace que ajuste hacia las provincias. Y señaló a Santa
Fe, Córdoba y Buenos Aires como a las más perjudicadas. La respuesta peronista
no tardó en llegar y fue de la mano de la Liga de Intendentes de la provincia de Santa Fe
que retrucaron con un documento en el que señalan que "si no hubiese sido
por el auxilio de la Nación ,
muchas de nuestras ciudades y pueblos hubiesen quedado asfixiadas" y
criticaron la gestión del propio Binner que "nunca nos giró los fondos que
necesitábamos".
Hacia abajo y hacia arriba, todos
se critican por el gasto público y todos reclaman más fondos para funcionar.
Los impuestos y el gasto público son temas sensibles para los ciudadanos y por
eso es un terreno fértil por el que avanza la acción política. Pero en los
papeles de la provincia siguen figurando un impuesto Inmobiliario Rural
irrisorio e injusto y un Inmobiliario Urbano que, en Rosario y en promedio,
termina teniendo un costo de no más de 20 pesos mensuales. Es decir que en casi
todas las localidades santafesinas la Tasa General de Inmuebles ha superado largamente
al tributo urbano provincial. Y estos son impuestos directos a la propiedad
para sectores que tienen alguna capacidad contributiva. Los demás ítems del
proyecto de la reforma pueden ser más discutibles, como por ejemplo los
impuestos a la producción cifrados en los Ingresos Brutos. Pero las actitudes
demagógicas de pretender que hay que frenar el incremento de los impuestos
termina siendo después demasiado caro. Se puede trazar un paralelo con las
dietas de los legisladores nacionales que estuvieron mucho tiempo sin aumentar
y que después de golpe tuvieron que subirlas un 100 por ciento para ponerlas en
un número acorde a la realidad y a los sueldos más altos de los trabajadores
argentinos.
Esta semana el secretario de
Ingresos Públicos de la
Provincia , Sergio Beccari se limitó a informar que si se
aprueba la reforma tributaria habría que "emitir tres boletas más"
del Impuesto Inmobiliario Urbano para plasmar esos aumentos. Se trata sólo de
una información técnica, pero que generó una inmediata reacción del público en
los medios. Está claro que nadie se pone feliz con que aumenten los impuestos,
pero no siempre se puede jugar para la tribuna. Desde la conducción del Estado
muchas veces hay que hacer lo que hay que hacer.
